PORFIRIO BARBA JACOB * PREMIO 2009

GABRIEL ARTURO CASTRO

Otorgado Premio Nacional de Poesía

PORFIRIO BARBA JACOB

Ciudad de Envigado


La casa de poesía Porfirio Barba Jacob, otorgó el PREMIO NACIONAL DE POESÏA PORFIRIO BARBA JACOB CIUDAD DE ENVIGADO edición 2009, al poeta ganador GABRIEL ARTURO CASTRO, por su obra “Tras Los Versos de Job”.

El autor de la obra ganadora, nació en Bogotá. Es Poeta y ensayista. Antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Colaborador de la Casa de Poesía Silva a través de talleres, presentaciones de libros y conferencias. Ganador del Premio Nacional de Poesía “Aurelio Arturo” 1990, y del Premio Nacional de Poesía Ciro Mendía 2006. Ha publicado “Libro de Alquimia y Soledad” 1992, y “Alquimia de Media Luna” 1996.

El jurado encuentra en el libro de poemas ganador, una poesía de honda reflexión y factura poética, en consonancia con la nueva corriente poética-reflexiva que se lee en el panorama nacional de la poesía, de poetas de trayectoria literaria reconocida. Con un ritmo que gana en intensidad y emotividad, dando cuenta de la universalidad y trascendencia que pide un lector a una obra poética moderna, el autor nos muestra en una forma atractiva entre poema y prosa poética, un lenguaje rico en su propuesta semántica, radicada en la reunión de su poder reflexivo aunado a lo poético como tal -versos gráciles en su validez verbal que ascienden limpios, cadenciosos, sugerentes al promontorio comprensivo e interpretativo del lector- y al despliegue de pensamiento que retoma la arisca realidad del hombre que en el tiempo actual se debate por su vida y su huella.

“Tras Los Versos de Job” propone al lector una trashumancia poética por la extenuante y larga tragedia Jobviana que es la de todos los hombres señalados por su historia de mutua agresión, pero a la vez, a medida que se adentra en la ardua pradera del sufrimiento, ofrece diamantes de pensativo descanso para quien, como sin duda tantos esforzados lectores y vivientes, se niega a aceptar como resultado final la embestida de la muerte que esgrime sus negros espejos por doquier a fin de aplacar, de una vez por todas, con su viejo canto de sirena de desgracia a los gimientes que no se atreven a levantar su voz como el poeta, este que leemos. “Mi rencor madurará la sombra”, dice el poeta para los que quedamos; es decir, vivir y no olvidar, nos propone, para cambiar, argüimos nosotros.

EL JURADO

El jurado para esta cuarta edición estuvo conformado por los poetas: María Cecilia Muñoz, Claudia Trujillo y Edgar Trejos, quienes luego de la lectura de los libros recibidos de distintas ciudades del país, y fuera de este (Glendale, California), resaltan la calidad poética de la obra del ganador.

La publicación de la obra ganadora, en edición de lujo, es patrocinada por (Sic) Editorial, proyecto Cultural de Sistemas y Computadores S.A., quienes apadrinan este premio.

La difusión y premiación de la obra, emprendimiento de la Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob, es apoyada por la Secretaria de Educación para la cultura del Municipio de Envigado.

El evento de entrega del premio será el JUEVES 30 DE ABRIL A LAS 7:30 pm. en la Casa Museo OTRAPARTE de Envigado.

POEMA

Entre leyes inciertas
y un miedo que lo impregna todo,
la palabra prohibida, rasgada,
contempla cielos antiguos
y tablas equivocadas.
La página no resiste la rigidez de las ordenanzas, el nombre amargo
del guerrero agonizante, su alarido de madera.
Escribimos sobre grietas o cuadernos ajados,
palotes, alfabetos interrumpidos,
letras llenas de sangre, lugar reservado para la barbarie
y sus historias de estruendo.
Y la muerte tendrá dominio,
La muerte tendrá dominio.
¿La muerte tendrá dominio?



Envigado, marzo 28 de 2009.


Cortesía de Edgar Trejos Director del Premio.



Gustave Le Clézio gana el Nobel de Literatura

Por: EFE
El escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio es el ganador del Premio Nobel de Literatura 2008, informó este jueves la Academia Sueca de Estocolmo.
Nobel de Literatura 2008
Foto: EFE
Fotografía de archivo con fecha del 19 de febrero de 2008 que muestra al novelista francés Jean-Marie Gustave Le Crézio en Estocolmo (Suecia). Le Crézio ha sido nombrado ganador del Premio Nobel de Literatura 2008.

En su comunicado, la Academia calificó a Le Clézio de "autor de nuevos rumbos, de la aventura poética y del éxtasis sensual" y de "explorador de la humanidad, dentro y fuera de la civilización dominante".

En la nota biográfica de la Academia se señala que, partiendo de los últimos estertores del existencialismo y del nouveau roman, Le Clézio ha conseguido "rescatar las palabras del estado degenerado del lenguaje cotidiano y devolverles la fuerza para invocar una realidad existencial".

Nacido en Niza, en 1940, Le Clézio está considerado uno de los mejores y más prolíficos escritores vivos en lengua francesa.

En 1963 recibió el Premio Renaudot por su primera novela, "Procès-verbal" , que había sido candidata al Goncourt, considerado como el galardón más importante de la lengua francesa. Después ha escrito más de una treintena de libros.

Su nombre no estaba en las quinielas de los favoritos para el Nobel.

Al anuncio del premio de Literatura seguirá mañana el de la Paz, el único de la "ronda Nobel" que se da a conocer en Oslo.

La semana Nobel se abrió con el anuncio del de Medicina, que fue compartido entre el científico alemán Harald zur Hausen, por haber identificado el virus del papiloma humano, y los franceses Francoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier, por el del sida.

Le siguieron el de Física, para los japoneses Toshihide Maskawa y Makoto Kobayashi y el estadounidense-japonés Yoichiro Nambu, por reconocer que el mundo no se comporta simétricamente.

Ayer miércoles se dio a conocer el de Química, para los estadounidenses Martin Chalfie y Roger Y. Tsien y el japonés Osamu Shimomura, descubridores de la proteína verde fluorescente.

El ciclo de los premios se cerrará el lunes de la próxima semana, con el de Economía.

Los Premios están dotados con diez millones de coronas suecas (un millón de euros) y se entregan el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel, en ceremonias paralelas que se celebran en Estocolmo y Oslo.

  • Tomado de: EFE | Elespectador.com

Nº 60, CON-FABULACIÓN

ConfabulaAlternativa


Contra los poetas

Witold Gombrowicz

Gombrowicz.jpgApasionante el rival, deslumbrante el otro y su sabia adversidad, hermoso que el contrincante sea el que tiene la razón, paradisiaco el divertimento de asumir la posición de aquellos que habitan las antípodas de nuestras más arraigadas creencias, salubre poner a prueba los íconos de nuestra mitología y descubrir con Walt Whitman: "claro que me contradigo/ contengo en mí multitudes." Alguna vez se ha discutido la validez o inconveniencia de andar por ahí proclamándose poeta, o elevando el ejercicio de la palabra esencial al discutible rango de profesión. Declararse poeta es como afirmar que se es profesional en Budismo, decretarse poeta tiene algo de rimbombante y menesteroso, y en no pocas ocasiones se convierte en otra de las máscaras hórridas de la apariencia.

No dejará de parecer increíble que Con-fabulación publique un número casi entero en el que, por lo menos en apariencia, se despotrica contra los poetas, siendo estos el nutriente esencial de la publicación, y consagrados todos los que la escribimos a defender la poesía como la supervivencia de la verdadera existencia en un mundo donde reinan los espectros risibles y estúpidos.

Lo que sucede es que la poesía, ámbito sagrado, también es un receptáculo de farsas: de suicidas apócrifos, falsos mártires, ambiciosos demiurgos imbricados en el edificio del poder, ridículos remedos de los dioses caídos o fantoches cuasi sensualistas tan desprovistos de sensualidad que resulta más erótica una enfermedad terminal y, por sobre todo, inocuos y vanidosos escribidores sitibundos de ganar premios, de que se les lea cada minuto un poema escrito especialmente para figurar en la Internet, de que se les conceda aunque sea un mínimo espacio en la memoria y de que se les venere a cualquier precio. Se trata de una desapacible estirpe, los liricomaniacos, que busca a toda costa el reconocimiento e infesta la red como los espectros a las pesadillas: son la más pura caricatura de lo poético, y con frecuencia, sospechamos, como algún personaje de la literatura latinoamericana, que "Detrás de sus palabras ya no quedan recuerdos".

Por ese motivo publicamos la siguiente deleitosa joya del maestro polaco Witold Gombrowicz, el mismo que alguna vez les gritara a los jóvenes escritores argentinos: "muchachos, maten a Borges", seguida de una pieza magistral del gran poeta francés René Char ("Hiciste bien en partir") donde queda demostrado que la pupila de un genio detecta de manera fulminante a los poetastros. Son dos páginas prodigiosas y ponen a prueba nuestra capacidad de resistir, de comprender y de apreciar al otro, al diferente, al detractor. Y, además, nos recuerdan que, parafraseando al adusto Lenin: "la poesia no debe cuidarse tanto de sus enemigos como de sus malos amigos".

SERÍA más razonable de mi parte no meterme en temas drásticos porque me encuentro en desventaja. Soy un forastero totalmente desconocido, carezco de autoridad y mi castellano es un niño de pocos años que apenas sabe hablar. No puedo hacer frases potentes, ni ágiles, ni distinguidas, ni finas, pero ¿quién sabe si esta dieta obligatoria no resultará buena para la salud? A veces me gustaría mandar a todos los escritores del mundo al extranjero, fuera de su propio idioma y fuera de todo ornamento y filigranas verbales, para comprobar qué quedará de ellos entonces. Cuando uno carece de medios para realizar un estudio sutil, bien enlazado verbalmente, sobre, por ejemplo, las rutas de la poesía moderna, empieza a meditar acerca de esas cosas de modo más sencillo, casi elemental y, a lo mejor, demasiado elemental.

No cabe duda de que la tesis de esta nota: que los versos no gustan a casi nadie y que el mundo de la poesía versificada es un mundo ficticio y falsificado, parecerá desesperadamente infantil; y, sin embargo, confieso que los versos no me gustan y hasta me aburren un poco. Lo interesante es que no soy un ignorante absoluto en cuestiones artísticas ni tampoco me falta la sensibilidad poética; y cuando la poesía aparece mezclada con otros elementos, más crudos y prosaicos, por ejemplo en los dramas de Shakespeare, en las obras de Dostoievski, de Pascal, o, sencillamente en el crepúsculo cotidiano, tiemblo como cualquier mortal. Lo que difícilmente aguanta mi naturaleza es el extracto farmacéutico y depurado de la poesía que se llama "poesía pura" y, sobre todo, cuando aparece versificada. Me cansa el canto monótono de esos versos, siempre elevado, me adormecen el ritmo y la rima, me extraña dentro del vocabulario poético cierta "pobreza dentro de la nobleza" (rosas, amor, noche, lirios), y a veces sospecho que todo ese modo de expresión y todo el grupo social que a él se dedica padecen de algún defecto básico.

Yo mismo creía al principio que esto se debía a una particular deficiencia de mi "sensibilidad poética" pero cada vez tomo menos en serio los slogans que abusan de nuestra credulidad. No hay cosa más instructiva que la experiencia y por eso empecé a realizar algunas muy curiosas: leía cualquier poema alterando intencionalmente su orden de tal suerte que se convertía en un absurdo y ninguno de mis oyentes (finos y cultos, por cierto y fervientes admiradores de aquel poeta) advertía la treta; o, analizando en forma detallada el texto de un poema más extenso, comprobaba con asombro que los "admiradores" ni siquiera lo habían leído completo. ¿Cómo puede ser esto entonces? ¿Admirarlo tanto y no leerlo? ¿Gozar tanto de la "precisión matemática" de las palabras y no percibir una fundamental alteración en el orden de la expresión? Pero lo que pasa es que todo este cúmulo de ficticios goces, admiraciones y deleites está basado sobre un convenio de mutua discreción: cuando alguien declara que le encanta la poesía de Valéry es mejor no acosarlo demasiado con indiscretas investigaciones, porque entonces se pondría en evidencia una realidad tan distinta de todo lo que nos imaginamos, y tan sarcástica, que nos sentiríamos sumamente molestos. El que deja por un momento las conversaciones del juego artístico, enseguida tropieza con un enorme montón de ficciones y falsificaciones, cual un escolástico escapado de los principios aristotélicos.

Me encontré, pues, cara a cara con el siguiente dilema: miles de hombres hacen versos; otros miles les demuestran gran admiración; grandes genios se expresan por medio del verso; desde tiempos inmemoriales el poeta y los versos son venerados; y frente a esa montaña de gloria -yo, con mi convicción de que la misa poética se efectúa en el vacío casi completo.

¡Valor, señores! En vez de huir de ese hecho expresamente, tratemos de buscar sus causas como si fuese un hecho como cualquier otro.

Poesía pura y azúcar puro

¿Por qué no me gusta la poesía pura? Por las mismas razones por las cuales no me gusta el azúcar "puro". El azúcar encanta cuando lo tomamos junto con el café, pero nadie se comería un plato de azúcar: sería ya demasiado. Es el exceso lo que cansa en la poesía: exceso de la poesía, exceso de palabras poéticas, exceso de metáforas, exceso de nobleza, exceso de depuración y de condensación que asemejan los versos a un producto químico.

¿Cómo hemos llegado a este grado de exceso? Cuando un hombre se expresa en forma natural, es decir en prosa, su habla abarca una gama infinita de elementos que reflejan su naturaleza entera; pero he aquí que vienen los poetas y proceden a eliminar gradualmente del habla humana todo elemento apoético, en vez de hablar empiezan a cantar y de hombres se convierten en bardos y vates, consagrándose única y exclusivamente al canto. Cuando un trabajo semejante de depuración y eliminación se mantiene durante siglos llégase a una síntesis tan perfecta que no quedan más que unas pocas notas y la monotonía tiene que invadir forzosamente el campo del mejor poeta. El estilo se deshumaniza; el poeta no toma como punto de partida la sensibilidad del hombre común sino la de otro poeta, una sensibilidad "profesional" y, entre los profesionales, se crea un lenguaje tan inaccesible como los otros dialectos técnicos; y, subiendo unos sobre los hombros de otros, forman una pirámide cuya punta ya se pierde en el cielo, mientras nosotros nos quedamos abajo algo confundidos. Pero lo más importante es que todos ellos se vuelven esclavos de su instrumento porque esa forma es ya tan rígida y precisa, sagrada y consagrada que deja de ser un medio de expresión: y podemos definir al poeta profesional como un ser que no se puede expresar a sí mismo porque tiene que expresar los versos.

Por más que se diga que el arte es una especie de clave, que el arte de la poesía consiste precisamente en lograr una infinidad de matices con pocos elementos, tales y parecidos argumentos no ocultarán el primordial fenómeno de que con la máquina del verbo poético ha ocurrido lo mismo que con todas las demás máquinas, pues en vez de servir a su dueño se ha convertido en un fin en sí; y, francamente, una reacción contra ese estado de cosas parece aún más justificada aquí que en otros campos porque aquí estamos en el terreno del humanismo "par excellence". Existen dos formas de humanismo básicas y diametralmente opuestas: una que podríamos llamar "religiosa" que coloca al hombre de rodillas ante la obra cultural de la humanidad y otra, laica, que trata de recuperar la soberanía del hombre frente a sus dioses y sus musas. El abuso de cualquiera de estas formas tiene que provocar una reacción y es cierto que una reacción así contra la poesía sería hoy totalmente justificada porque, de vez en cuando, hay que parar por un momento la producción cultural para ver si lo que producimos tiene todavía alguna vinculación con nosotros. Posiblemente los que han tenido la oportunidad de leer algún texto artístico mío se sentirán extrañados por lo que digo, ya que soy en apariencia un autor típicamente moderno, difícil, complicado y aun a veces -quien sabe- aburrido. Pero, téngase en cuenta que yo no aconsejo a nadie prescindir de la perfección ya alcanzada, sino que considero que esta perfección, este aristocrático hermetismo del arte deben ser compensados de algún modo y que, por ejemplo, cuanto más el artista es refinado, tanto más debe tomar en cuenta a los hombres menos refinados y cuanto más es idealista tanto más debe ser realista. Este equilibrio a base de compensaciones y antinomias es el fundamento de todo buen estilo, más, en los poemas no lo encontraremos, y tampoco se puede notar en la prosa moderna influenciada por el espíritu de la poesía. Libros como "La muerte de Virgilio", de Herman Broch o aun el celebrado "Ulises" de Joyce resultan imposibles de leer por ser demasiado "artísticos". Todo allí es perfecto, profundo, grandioso, elevado y, al mismo tiempo, nada nos interesa porque sus autores no lo han escrito para nosotros sino para el Dios del Arte.

Pero la poesía pura además de constituir un estilo hermético y unilateral, constituye también un mundo hermético. Y sus debilidades aparecen con más crudeza aún, cuando se contempla el mundo de los poetas en su aspecto social. Los poetas escriben para los poetas. Los poetas son los que rinden homenaje a su propio trabajo y todo este mundo se parece mucho a cualquier otro de los tantos y tantos mundos especializados y herméticos que dividen la sociedad contemporánea. Los ajedrecistas consideran el ajedrez como la cumbre de la creación humana, tienen sus jerarquías, hablan de Capablanca como los poetas hablan de Mallarmé y, mutuamente, se rinden todos los honores. Pero el ajedrez es un juego mientras que la poesía es algo más serio y lo que resulta simpático en los ajedrecistas, en los poetas es signo de una mezquindad imperdonable. La primera consecuencia del aislamiento social de los poetas es que en el mundo poético todo se hincha, y aún los creadores mediocres llegan a adquirir dimensiones apocalípticas y, por el mismo motivo, los problemas de poca monta cobran una trascendencia que asusta. Hace tiempo hubo entre los poetas una gran polémica sobre la famosa cuestión de las asonancias y parecía que la suerte del universo dependía del hecho de si es posible rimar "espesura" y "susurran". Es lo que sucede cuando el espíritu gremial domina al universal.

La segunda consecuencia es aún más desagradable: el poeta no sabe defenderse de sus enemigos. Y así vemos cómo en el terreno personal y social se pone en evidencia la misma estrechez de estilo que hemos mencionado más arriba. El estilo no es otra cosa sino una actitud espiritual frente al mundo, pero hay varios y el mundo de un zapatero o de un militar tiene poco que ver con el mundo de los versos: como los poetas viven entre ellos y entre ellos forman su estilo, eludiendo todo contacto con ambientes distintos, quedan dolorosamente indefensos frente a los que no comparten sus credos. Lo único que son capaces de hacer, cuando se ven atacados es afirmar que la poesía es un don de los dioses, indignarse contra el profano o lamentarse por la barbarie de nuestros tiempos lo que, por cierto, resulta bastante gratuito. El poeta se dirige sólo a aquel que ya está compenetrado con la poesía, es decir a uno que ya es poeta, pero esto es como si un cura endilgara su sermón a otro cura. ¡Cuánta más importancia tiene, sin embargo, para nuestra formación el enemigo que el amigo! Sólo frente al enemigo podemos verificar plenamente nuestra razón de ser y sólo él nos procura la clave de nuestros puntos débiles y nos pone el sello de la universalidad. ¿Por qué, entonces, los poetas huyen ante el choque salvador? Ah, porque carecen de medios, de actitud, de estilo para afrontarlo. ¿Y por qué les faltan estos medios? Ah, porque eluden el choque.

El vate y el ridículo

La más seria dificultad de orden personal y social que debe afrontar el poeta proviene de que él, considerándose superior como sacerdote de la poesía, se dirige a sus oyentes desde más arriba; pero los oyentes no siempre reconocen su derecho a la superioridad y no quieren oírlo desde abajo. Cuanto más aumenta el número de personas que ponen en duda el valor de los poemas y faltan el respeto al culto, tanto más delicada y cercana al ridículo se vuelve la actitud del vate. Mas, por otra parte, crece también el número de los poetas y a todos los excesos de la poesía ya enumerados hay que añadir el exceso de bardos y el exceso de versos.

Estas ultrademocráticas cifras minan desde el interior la aristocrática y orgullosa actitud del mundo de los poetas y nada más comprometedor, en ese sentido, que cuando se los ve a todos reunidos, por ejemplo, en un congreso: una muchedumbre de seres excepcionales. Un artista que en verdad se preocupe por la forma buscaría alguna salida a este callejón, porque sin duda estos problemas en apariencia sólo personales están estrechamente vinculados con el arte y la voz del poeta no suena bien, ni puede ser seria y convincente mientras él mismo quede ridiculizado por tales contrastes.

Un artista creador y vital no vacilaría en cambiar totalmente de actitud y, por ejemplo, él desde abajo se dirigiría a la gente: como el que pide el favor de ser reconocido y aceptado o como el que canta pero al mismo tiempo sabe que aburre. Podría también proclamar públicamente esas antinomias y escribir sus versos sin estar satisfecho de ellos y anhelando ser cambiado y renovado por el choque regenerador con los demás hombres. Pero no es posible exigir tanto a los que dedican toda su energía a la "depuración" de su rima. Los poetas siguen agarrándose febrilmente a una autoridad que no tienen y embriagándose a sí mismos con la ilusión del poder. ¡Qué ilusos! De cada diez poemas uno por lo menos cantará el poder del Verbo y la elevada misión del Poeta lo que, justamente, demuestra que el Verbo y la Misión están en peligro... y los estudios o reseñas sobre poesía nos procuran una rara impresión: porque su inteligencia, sutileza y finura están en contraste con el tono que es a la vez ingenuo y pretencioso. Todavía no han comprendido los poetas que de la poesía no se puede hablar en tono poético y por eso sus revistas están llenas de poetizaciones sobre la poesía muy a menudo horripilantes por su estéril malabarismo verbal. A esos pecados mortales contra el estilo los lleva el temor que sienten ante la realidad y la necesidad de encontrar a toda costa una afirmación de su quebrantado prestigio.

Formas de la salvación

La ceguera voluntaria se nota también en ese simplismo tremendo en que caen hombres, por otra parte muy inteligentes, cuando se trata de su suerte. Muchos poetas pretenden salvarse de las dificultades expuestas más arriba declarando que ellos escriben sólo para sí mismos, para su propio goce estético aunque al mismo tiempo hacen lo posible por publicar sus obras. Otros buscan la salvación en el marxismo y afirman con toda seriedad que el pueblo es capaz de asimilar sus refinadísimos y difíciles poemas, productos de siglos de cultura. Ahora la mayoría de los poetas cree firmemente en la repercusión social de los versos y nos dirán extrañados: "Pero cómo puede usted dudar... Vea las muchedumbres que asisten a cada recital poético. ¡Cuántas ediciones se publican! Cuánto se escribe sobre la poesía y cuán admirados son los que conducen a los pueblos por el camino de la Belleza."

No se les ocurre pensar que en un recital poético es casi imposible asimilar un verso (porque no basta escuchar un verso moderno una sola vez para entenderlo), que miles de libros se compran para no ser leídos nunca, que los que escriben en los periódicos sobre poesía son poetas y que los pueblos admiran sus poetas porque necesitan mitos. No se dan cuenta que si las escuelas no enseñasen a los niños el culto de los poetas en sus tristes y tan formales clases de idioma nacional y si este culto no se mantuviera todavía por inercia entre los adultos nadie, fuera de unos pocos aficionados, se interesaría en ellos. No quieren ver que esa supuesta admiración por el canto versificado es en realidad el resultado de muchos factores como la tradición, la imitación y, aun otros como el sentimiento religioso o la afición deportiva (porque asistimos a un recital poético del mismo modo que a una misa -sin comprenderlo- y sólo cumpliendo un acto de presencia frente a un rito; y porque nos interesa la carrera de los poetas hacia la gloria así como nos interesan las carreras de caballos); no, ese complicado proceso de la reacción de las multitudes se reduce para ellos a la fórmula: "el verso encanta porque es bello..."

Que me disculpen los poetas. Yo no los ataco para molestarlos y gustoso tributaré homenaje a los altos valores personales de muchos de ellos; sin embargo ya se ha colmado el cáliz de sus pecados. Hay que abrir las ventanas de esta hermética casa y sacar sus habitantes al aire fresco, hay que sacudir la pesada, majestuosa y rígida forma que los abruma. Poco me importa que digáis pestes de mí y de mi nota -¿acaso puedo esperar que aceptéis un juicio que os quita la razón de ser?- Y, además, mis palabras están destinadas a la nueva generación. El mundo se vería en situación desesperada si cada año no entrase un nuevo contingente de seres humanos, frescos, libres del pasado, no comprometidos con nadie ni con nada, no paralizados por puestos, glorias, obligaciones y responsabilidades, seres, en fin, no definidos por lo que ya han hecho y por lo tanto, libres para elegir.

(Texto tomado de "Contra los poetas", Editorial Seguitur)


"LA DIVINA PUTA" DE RICARDO VÉLEZ PAREJA

Joce G. Daniels G.

Palabras pronunciadas en el acto de presentación de la novela

La Divina Puta

De Ricardo Vélez Pareja

Evento realizado en la

Librería Forum

Cartagena de Indias,

3 de octubre de 2008

Fabiana, o el Templo del Placer

Toda puta vieja es santa

Dicho popular

Fabiana[1] podría decirse que es un tributo al placer, al erotismo, al amor, a la amistad, a la tradición, a los valores y a la subversión. Nada escapa a la protagonista, que según el relato tiene el perfil de una bella caribeña, que de ser una mojigata pueblerina, sometida al imperio de su marido, violada y sojuzgada, se abre paso en medio de una sociedad de beatas que miran y señalan con el dedo a quienes ejercen el más antiguo y quizás, el más bello y también el más vilipendiado de los oficios de la humanidad.

Hablar o escribir una novela en que la protagonista o protagonistas es una puta, siempre es un tema complejo. Y la novela de la Divina Puta no iba a ser la excepción. Escrita en tercera persona, aunque con muchísimas semejanzas con personajes como la Campesina de Moravia, Bola de Sebo de Maupassant, Margarita Gautier de Dumas, hijo, Madam Bovary de Flaubert, Ana Ozores o la Regenta de Lepoldo Alas, que venden sus encantos para construir su propio destino, es un producto de la guerra, del desplazamiento forzado, de los problemas y las vicisitudes que enfrenta la sociedad que vive en medio del conflicto entre el establecimiento y los grupos que subvierten el orden.

Podría decirse que es el sueño, la utopía, la meta, la ilusión, que busca toda mujer que a temprana edad, a pesar de los avatares y del sino fatídico del inexorable dios Destino que la lleva por los senderos de la perdición, de pronto encuentra las puertas que ante sus ojos se abren y allí está el hada madrina que le muestra el camino lleno de escollos y sinsabores, pero el que logrará superar, con tesón, hidalguía, esfuerzo y sobre todo ubicándose en un sitio que por tradición no le corresponde.

Llena de profundos sentimientos hacía quienes la rodean, los personajes entran y salen como si fuera una película. Enrico, Flavio, Juan Carlos, doña Leonor, la matrona que vigila el harén público que por esas ironías de la vida, no es una tirana y tampoco una arpía explotadora del lupanar, no será la perdición, por el contrario, será la tabla de salvación y quien contribuirá a forjar el futuro luminoso de Fabiana.

Narrada en un lenguaje más sicalíptico que poético, más crudo que metafórico, más coloquial que literario, y siguiendo un eje lineal del tiempo, la obra en cierto sentido es muy interesante, porque atrapa al lector desde que comienza a tejer la urdimbre a partir de los elementos que le brinda el medio, los lugares, la gente, las costumbres, las tradiciones, el ambiente, las circunstancias, sin detenerse a analizarlas. Clara Lucía, que ha sido violada y siente que la sociedad lenta e imperceptiblemente le cierra las puertas, como en los cuentos de hadas, en casa de Agustina Mendoza, frente al espejo descubre que es bella y que puede conseguir lo quiere con su cuerpo; como última alternativa se tira al ruedo y como el más consagrado de los personajes de la tauromaquia, hace toda clase de pases para eludir los ventarrones de la desgracia. A partir de la llegada a la Casa de Afrodita, donde conviven 30 bellas chicas cuyas edades van desde el amanecer hasta el ocaso, no solo cambiará de nombre y también de nacionalidad, sino que será reflexiva, filósofa y poeta.

Las putas no han sido ajenas a la mitología, la historia y la literatura. Cada época, pasada o reciente ha tenido su puta. Unas más admiradas que otras, pero la mayoría de ellas con poder y mando. Cada época las ha formado de acuerdo con las circunstancias y cada escritor le ha dado su propio perfil.

En Grecia, consagradas a Afrodita, hubo tres categorías de Hetairas:

Las dicteriades, mujeres de baja categoría que trabajaban en lupanares conocidos como dicteria, manejados por el gobierno municipal. Con el tiempo pasaron a manos de proxenetas privados. No recibían ninguna clase de educación. Con sus encantos financiaron en tiempos de Solón la construcción de un templo a Afrodita.

Las auletrides o "flautistas", eran músicas, cantantes, bailarinas, desnudistas y, naturalmente, meretrices. Se dice que la tarifa de las auletrides de mayor renombre para una noche de juerga en un banquete alcanzaba los dos talentos o 50 piezas de oro, que aun entonces era mucho dinero.

Y la categoría más alta la conformaban las Hetairas. Recibían una esmerada educación, no había impedimento alguno en salir a la calle o ir al ágora, presenciar espectáculos o participar de simposios filosóficos con los pensadores de su tiempo.

Así, la historia nos habla de Mnésareté o la "conmemoradora de la virtud", llamada Fríne, por el parecido de su piel con los sapos. Amante de Praxisteles, fue la modelo de todas las esculturas que se hicieron para representar a la casquivana Venus y que aún hoy muchos darían un trozo de su vida por pasar un rato con ella.

De Teodora, sagaz y libidinosa, prostituta, de buen precio que cobraba hasta 50.000 dracmas, bailarina y alegre, llenó de placer es los más linajudos aristócratas de su tiempo hasta el punto de que fue favorita y emperatriz del emperador bizantino Justiniano.

Lais de Corinto, famosa hetaira de aquellos días, cobraba 10.000 dracmas por una noche. Fue modelo para todas las esculturas de la diosa Hera y ella misma fue aclamada como una diosa. Sus encantos tuvieron de cabrones a Aristipo, Demóstenes y Alcibíades.

Quizás uno de los hechos más sonados en las historia de putas, son las de Aspasia y de Lamia. A la primera Pericles le soltaba cada mes un millón de dracmas que imponía de tributo al pueblo griego y a la segunda, Demetrio Poliorcetes, rey de Macedonia para pagarle los 250 talentos, mensuales, gravó el uso del jabón.

Muchos miembros de las Coronas europeas sucumbieron a los encantos de las ilustres cortesanas. De allí que gran parte de la nobleza de hoy día tiene sus antecedentes en los camastros de putas. Ninon de Lenclos le cobraba al Cardenal Rochelieu, 50 mil ducados, solo por una noche. Laura Bell, prostituta londinense, según la prensa del siglo XIX, llegó a cobrarle 250.000 libras a Jung Badahur, ministro de Nepal. El infante Pedro de Portugal, en contra de sus validos y pares, tuvo como amante a la meretriz Inés de Castro. En otros palacios, algunas reinas no solo aceptaron deslices de sus maridos, sino que convivieron con las hetairas, como en el caso de Catalina de Braganza, esposa de Carlos II de Inglaterra, que solía jugar a las cartas las amantes de éste, Nell Gwyn y Luisa Portsmouth.

Recientemente en el panorama literario mundial han aparecido nuevas putas, divinas, decentes, virtuosas o de Babilonia, en que el escritor tiene, más a reivindicar el papel protagónico que han tenido en la sociedad que el oficio que ejercen.

En Memorias de una Geisha de Althur Goleen, Sakamoto Chivo, la protagonista, una niña de un pequeño pueblo de pescadores que entra de golpe en el mundo rutilante de las geishas de Kyoto, en el Japón anterior a la Segunda Guerra Mundial. En La Puta Decente, obra de Amaury Díaz, escritor barranquillero, la protagonista Catalina la Gitana, es una mujer poderosa que monta un imperio de drogas, sexo y corrupción con la connivencia de funcionarios venales ubicados en un radio de acción entre Puerto Colombia y Barranquilla. Otro tanto ha hecho en De Putas y Virtuosas Oscar Collazos, cuyo personaje Amalia Cifuentes Mora, se mueve en los lupanares de la Buenaventura de los años sesenta, no solo es ejemplo de virtuosismo, tolerancia, respeto y piedad, sino que se opone a realizar cualquier acto que vaya en contra de la tradición de la Semana Mayor. En la Puta de Babilonia de Fernando Vallejo, contrario a todo, es una metáfora sobre la dogmática de la fe cristiana en los últimos mil setecientos años. El nombre de Puta de Babilonia o Prostituta de Babilonia, alude al nombre que daban los cátaros o albigenses a la iglesia romana como testimonia el Apocalipsis.

El colofón de toda la historia, en sus 394 páginas, en cierto sentido será como el de algunas novelas rosa. Nos muestra una Fabiana que, unida en matrimonio con Roberto un joven médico que fue su cabrón en tiempos en que a la vez que ejercía de striptisera, leía a Rilke, Kafka, Shakespeare, Cervantes, Somerset Maughan, Rivera, vive arrepentida y comprometida con la construcción de una nueva sociedad, buscando el bienestar de los menos favorecidos, buscando la felicidad de los demás sin descuidar sus propios sentimientos. En fin será mejor que cada uno se adentre en estas páginas para que estudien, analicen y conozcan la vida de Fabiana, no la divina puta, sino la puta que hizo de su cuerpo un templo al placer.

Cartagena de Indias, 28 de junio de 2007



[1] Prólogo para la novela "La Puta



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6º FESTIVAL DE CINE COLOMBIANO CIUDAD DE MEDELLIN


Del 25 al 30 de Agosto Medellín, la capital de Antioquia, se prepara para el 6º festival de cine colombiano ciudad de Medellín, donde los espectadores podrán asistir a lagunas de las películas colombianas del último año, habrá un homenaje a Pepe Sánchez y una muestra especial del FDC, entre otras.

Para poder ver la programación completa visite el sitio web

http://www.festicineantioquia.com/6cine_colombiano/programacion08.html

Jazz Fusión en Sincelejo


Piano - Elionai Consuegra
Saxofón - Juaco Urzola

IV FESTIVAL DE POESÍA ALTERNATIVA


20,21,22,23,24 de Agosto de 2008
Riohacha-La Guajira

20 y 21 de Agosto
TALLER
Sexo Oral y Literatura
Facilitador: Poeta MIGUEL IRIARTE
CENTRO DEPARTAMENTAL DE CULTURA
Avenida la marina

APERTURA DEL FESTIVAL
21 de Agosto
Hora: 6:00 p.m
CENTRO DEPARTAMENTAL DE CULTURA
EVENTO ABIERTO
Poetas: Gabriel Ferrer (Sucre), Miryam Biosca (España), Rómulo Bustos (Bolívar), Alfredo Zamorano (Cundinamarca), Jhon Fredy Galindo (Santander), Libeslay Bermudez (Venezuela), Winston Morales (Huila), Yirama Castaño (Santander), Dora Berdugo (Bolívar), Jaidith Soto (Córdoba), Solenys Herrera (La Guajira)


JORNADA ACADÉMICA

MUNICIPIO DE RIOHACHA

EVENTOS ABIERTOS
22 de Agosto
RECITALES Y CONVERSATORIOS


1. BIBLIOTECA ALMIRANTE PADILLA
Avenida los Estudiantes
9:00 a.m -12:00 m
Poetas: Guiomar Cuesta, Yirama Castaño,
Winston Morales, Alfredo Zamorano



2. BIBLIOTECA Hna. JOSEFINA ZÚÑIGA DELUQUE
Avenida La Marina
9:00 a.m -12:00 m
Poetas: Margarita Velez, Gabriel Ferrer, Rómulo Bustos, Gustavo Tatis

3. LECTURA EN BARRIOS DE LA CIUDAD
EVENTOS ABIERTOS A TODO PÚBLICO

3.1 BARRIO LA LOMA
3:00 – 5:30 p.m
Poetas: Rocio Navarro (Venezuela), Alfredo Zamorano (Cundinamarca), Jaidith Soto (Córdoba), Miguel Iriarte (Atlántico), Lindantonella Solano (La Guajira), Miryam Biosca (España)

3.2 BARRIO JOSÉ ARNOLDO MARÍN
3:00 -5:30 p.m
Poetas: Libeslay Bermudez (Venezuela, Winston Morales (Huila), Solenys Herrera (La Guajira), Alejandro Cardozo (Venezuela), Guiomar Cuesta (Antioquia), Margarita Velez (Bolívar), Gustavo Maceas (La Guajira)

4. TALLER PARA JOVENES
Los sentidos de la poesía
Facilitadora: Poeta YIRAMA CASTAÑO
Comfamiliar de la Guajira
Avenida los estudiantes
EVENTO CONCERTADO

5. CONFERENCIA
JAIME SABINES: EL DESTINO AMOROSO DE UN POETA
Conferencista: Poeta GUSTAVO TATIS
HOTEL MAJAYURA
Carrera 10 con calle 1
Hora: 6:00 - 8:00 p.m
EVENTO ABIERTO

6. POESÍA Y MÚSICA
Lectura de Poemas
CAFÉ BAR NORDESTE
Calle 1 La Marina
Poetas: Limedis Castillo (La Guajira),

Jhon Fredy Galindo (Santander), Oscar
Parra (La Guajira), Rómulo Bustos (Bolívar)

23 de Agosto
COMPARTIENDO VIDA
Lectura para adultos mayores
Lugar: COMFAMILIAR DE LA GUAJIRA
Avenida los Estudiantes
Lectura central. Poetas: Guiomar Cuesta,
Margarita Velez, Limedis Castillo, Dora Berdugo,
Oscar Parra.
Y TODOS LOS POETAS

CLAUSURA DEL FESTIVAL
23 de Agosto
6:30 p.m
Lugar: Plaza Almirante Padilla
Poetas, Lindantonella Solano (La Guajira),
Gustavo Maceas (La Guajira), Elkin Pinto
(Cesar), Alejandro Cardozo (Venezuela),
Guiomar Cuesta (Antioquia), Gustavo Tatis
(Cordoba), Rocio Navarro (Venezuela),
Miguel Iriarte (Atlántico), Betsy Barros
(La Guajira), Dankir Ortiz (Cesar),
Alejandro Rodríguez (Cundinamarca)

EL FESTIVAL EN OTROS MUNICIPIOS
22 de Agosto de 2008

BUENAVISTA
9:00 a.m – 12:00 m
Recital Conversatorio
Lugar: Aula Múltiple
Poetas: Dora Berdugo (Bolívar), Dankir Ortiz
(Cesar), Alejandro Rodríguez (Cundinamarca)

EL MOLINO
9:00 a.m -12:00 m
Recital conversatorio
Lugar: Aula Múltiple
Poetas: Jhon Fredy Galindo (Santander),
Tania Maza (Bolivar), Elkin Pinto (Cesar)